Little Jesus – 10 años con “Río Salvaje” (RESEÑA)

Es el décimo cumpleaños de uno de los discos más emblemáticos de la icónica banda de la CDMX, Little Jesus; sin titubear, les digo que esta es una de mis bandas favoritas así que, el siguiente texto está escrito por una mega fan e inevitablemente incluirá asuntos personales.
Contexto: Hace una década, en Junio del 2016, cursaba mi último año de la preparatoria, (claro que en Área IV) y en retrospectiva, fue uno de los años más brutales de toda mi vida. Recuerdo sentir la emoción que provoca ir a una boda y una semana después, el duro golpe de la primera muerte cercana que atravesó mi vida. Mientras todo esto pasaba, sonaba Río Salvaje de Little Jesus.

Este 2026 tuve la fortuna de ver su show especial en el Lunario, celebración de los primeros 10 años de este segundo material que, en palabras del vocalista, Santiago Casillas, “les cambió la vida”. A ellos y a toda una generación de chicxs indie alternativxs que estábamos batallando con encontrarnos a nosotros mismos. Desde Nuevos Amigos hasta TQM, la Little Jesus invadió nuestros oídos con guitarras estruendosas, letras inolvidables y sonidos que se asemejan a una espiral.
En definitiva, es un segundo disco que se parece en muy pocas cosas al primero y, aún así, me hace todo el sentido del mundo que la banda haya decidido dirigir su sonido hacia donde lo hizo. La inclusión de ritmos con vibra disco y sintetizadores, junto a una presencia mucho más marcada del bajo y el incremento de voces femeninas en las melodías, hace que hasta con las canciones más lentas, la cabeza se mueva al compás. Pienso que totalmente este fue un disco de exploración del sonido grupal, y los descubrimientos fueron magníficos.
Quiero hacer una mención honorífica a La Luna, el track más largo del disco y que parte al mismo por la mitad. Incluye uno de mis cambios favoritos de toda la discografía de Little Jesus, y siento que satisface todas mis necesidades auditivas y, ¿por qué no?, poéticas. La canción inicia con la batería del buen Truco y un ritmo funky que poco a poco va construyendo un ritmo movido y bailable; entonces… Llega la parte lenta de la canción y con ella, un fragmento de la letra que, cuando lo escuchas a los 18, sola en tu cuarto y en plena crisis de identidad, pega duro:
“¿Qué pasa si me pierdo y nunca nadie me va a buscar?”
La segunda mitad del disco alberga canciones un poco más lentas como Golden Choice o TQM y letras más confrontativas como en Trágame Tierra. En penúltimo lugar, la canción que lleva el nombre del disco, Río Salvaje, es la única puramente instrumental que mentalmente te transporta a uno de esos juegos acuáticos en parques de diversiones. Pienso que todas las piezas que componen este disco tienen esa esencia de ir navegando un río impredecible, implacable, y ciertamente salvaje. Uno de mis detalles favoritos del álbum es que, ese sonido que es meticulosamente construido con paciencia en la primer rola, en la última, es abruptamente cortado (la primera vez que descargué esta canción, desde LimeWire para mi Ipod Nano, pensé que era un error en la descarga).
Ahora, a mis 28 años, y con otros dos discos de la banda en mi historial, sigo emocionándome como la primera vez cuando escucho los guitarrazos de Mala Onda, y mis amigas siguen asociandome con La Magia porque simplemente, no podía parar de escucharla; he visto a esta banda en vivo más que a ninguna otra y estoy segura de que ninguna de sus presentaciones ha sido una mala experiencia para mí.
Concluyo que Little Jesus es una banda llena de energía, capaz de transformar el crecimiento en sonido y que sabe perfectamente cómo satisfacer a sus fans; desde las canciones que forman el setlist hasta los invitados, están pensados para que el público disfrute completamente. Por esto y más, a trece años del lanzamiento de su álbum debut, y en pleno festejo de la primera década de un disco que incluye algunos de sus más grandes hits, esta banda se ha convertido en toda una experiencia capitalina.
Gracias por las canciones y la magia.
Texto por: @lindy_indie